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Los peligros naturales con los que convivimos

 Art Milena

Por Milena Gallardo A.
Constructor Civil y Psicóloga
Socia SOCHPED

A nivel mundial, los fenómenos de la naturaleza que representan un peligro para el hombre, sean tanto de tipo geofísicos (terremotos, erupciones volcánicas) como eventos climáticos (inundaciones, ciclones). La pregunta es, ¿son acaso cada vez más, y más mortales?
Según señala un periódico nacional (1), la frecuencia de los fenómenos geofísicos se ha mantenido estable, pero ha habido un sustancial aumento en la recurrencia de eventos climáticos en la última década -un 44 % mayor que hace 20 años atrás (1992-2000)- siendo las inundaciones las que representan la mayor parte en términos de ocurrencia. Sin embargo, los eventos más mortales -con más víctimas- siguen siendo los terremotos y maremotos.
Si nos detenemos a revisar estos riesgos en nuestra capital, encontraremos que los peligros naturales con los que convive Santiago de Chile apuntarían a tres volcanes, una falla geológica y siete quebradas (2). Los Volcanes Maipo, San José y Tupungatito son los más cercanos a la ciudad, estando a 100, 70 y 67 Km respectivamente. Un volcán puede ser muy peligroso; pero, si su ubicación geográfica es en un área remota y deshabitada, sus erupciones no afectarían a la población ni a infraestructura. En este caso su riesgo será bajo. Actualmente estos tres volcanes tienen vigilancia del SERNAGEOMIN, y según los entendidos en estas materias, actualmente no representan una gran amenaza.
Respecto a las fallas geológicas (fractura en la corteza terrestre a lo largo de la cual se mueven los bloques rocosos que son separados por ella), en Santiago de Chile tenemos la falla de San Ramón, fractura que se extiende entre los ríos Maipo y Mapocho, cruzando desde Puente Alto hasta Vitacura. Los geólogos saben bien que estas fallas generan sismos, por lo que se tiene la certeza que ella estaría en condiciones de generar un terremoto de grandes proporciones. Lo que no se sabe es cuando.
Cabe señalar que, si tenemos una conciencia tan clara del peligro –por lo menos en cuanto a los terremotos-, es evidente que necesitamos revisar el plan regulador de la ciudad, contar con normas de construcción estrictas, revisar bien los cálculos en cuanto a estructuras y mecánica de suelo, para construir una ciudad a prueba de sismos. Sin embargo, debemos considerar también la reducción de sus consecuencias considerando vulnerabilidades y medidas de respuesta, algo conocido como la mitigación del desastre.
En cuanto a las siete quebradas de la capital que representan un peligro (Quebrada de Macul, Lo Cañas, Las Amarillas, San Ramón, Mapocho, Ñilhue, y Cañaveral) -según Onemi-, donde se concentraría la mayor cantidad de eventos estos últimos años es en la quebrada de Macul, donde precisamente en el mes de mayo, hace 22 años se produjo el aluvión en el que perdieron la vida 26 personas. Según los expertos (3), desde el punto de vista de las obras civiles realizadas para contener posibles desbordes -las llamadas piscinas de decantación, muros de contención entre otros-, no podría impedir la ocurrencia ni podrá frenar las consecuencias de un aluvión. Los aluviones no son predecibles, ya que tendrían un comportamiento errante y no necesariamente semejante, afectando a las mismas áreas. En este caso, el área que se dejó dentro del plan de mitigación como zona de parque inundable.
Un punto que vale la pena re-pensar respecto a estos temas es que, si bien en los desastres naturales están implicados claramente fenómenos de la naturaleza, ellos están muy relacionados con las condiciones de vulnerabilidad presentes en las comunidades afectadas. En consecuencia la pregunta es, ¿estamos disminuyendo la vulnerabilidad de las comunidades de Santiago frente a las amenazas presentes en la zona? 

 

(1) El Mercurio, pág. A12-16 mayo-2015.
(2) La Tercera, pág. 72 ,26 abril-2015.
(3) Rafael Sánchez, académico del instituto de Geografía de la UC, en reportaje sobre siete quebradas de la capital, diario la tercera 26 abril 2015.

 

 

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