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#YoSobreviví: Fuego, humo y la mano de Dios

Yo Sobrevivi 1

La madrugada del lunes 26 de enero de 2015, Rodrigo se despertó cuando su casa se quemaba. Logró sobrevivir pero debió pasar varios días sobreponiéndose de quemaduras en el 7% de su cuerpo, principalmente brazos y cara. No sufrió quemaduras en la vía aérea por lo que debemos suponer que se mantuvo agachado, lo que le permitió seguramente salir de ese infierno y vivir para relatarnos su historia. ¿Qué haría usted si tuviera que vivir una experiencia así?

 

Por Juan Luis Insunza
Twitter: @BomberoTeresita
Imagen gentileza: http://redbiobio.com/ 

Rodrigo había trabajado toda la noche del sábado. Al llegar a casa durmió un poco pero luego aprovechó el domingo para realizar algunas labores en su hogar. Después de almuerzo disfrutó de la piscina familiar en el sitio contiguo y al caer el sol ya estaba dispuesto para dormir. Esa noche no lo acompañaba su mujer ni sus hijos, que pasaban el fin de semana en casa de familiares. El cansancio acumulado lo tumbó en su cama temprano.

Él tiene muy claro que fue lo que lo despertó. Fue el ruido. El crujir de la madera ardiendo. Al abrir los ojos vio todo lleno de humo y cómo las llamas salían desde la cocina avanzando por el cielo hacia el living-comedor. Rodrigo podría haber pensado en tratar de apagar el incendio, él formaba parte de la brigada de emergencias de su empresa, pero la situación era grave y no le ameritó dudas… su prioridad era salir de la casa. “Me acuerdo de una imagen que me quedó grabada, fue el color del fuego… el color rojizo de las llamas. De eso me acuerdo antes de cerrar los ojos. No sé si bien claro, pero me acuerdo como que vi un poco de luz por la ventana, pero al salir de la pieza recuerdo el fuego, las llamas que avanzaban por el cielo. De ahí cerré los ojos y empecé a buscar y buscar con los ojos cerrados y no podía ver”, relata Rodrigo.

La desorientación fue completa, pero pronto dio con una muralla de la casa y guiándose con sus manos se alejó del fuego. La casa era pequeña y el incendio estaba muy desarrollado, por lo que es fácil entender que todo debe haber estado lleno de humo y muy caliente. Rodrigo llegó a una ventana donde pudo respirar un poco, pero donde una poderosa reja protectora le impedía escapar. Siguió avanzando: “Yo pienso que di tantas vueltas pero, me di vueltas en círculo, aquí mismo” explica señalando un improvisado croquis con el que se ayuda para relatar lo sucedido.

Al llegar a final de la muralla y encontrar la esquina de la casa entendió que ya estaba cerca de la puerta, y siguió avanzando mientras tanteaba con sus manos. Rodrigo no sufrió quemaduras en su vía aérea, por lo que debemos imaginarlo gateando, al menos agachado, mientras avanzaba guiado por una caliente muralla de madera. De hecho a estas alturas todo lo que tocaba debe haber estado muy caliente. Dio un paso y se encontró con el refrigerador. Lo tomó con fuerza y lo botó. Probablemente era más fácil rodearlo, reconoce, pero su desesperación lo hizo empujarlo para abrirse paso. Él sabía que junto al refrigerador estaba la puerta de casa, pero no la encontró y su desesperación se multiplicó. No sabe si se devolvió o cuanto rato estuvo tratando de encontrar esa puerta, pero en algún momento comenzó a arrastrase nuevamente hacia el interior de la casa. El refrigerador ya no estaba en su lugar para ayudarle a reorientarse.

“Andaba con los ojos cerrados, de eso me acuerdo. Estaba con los ojos cerrados porque me ardían. Por eso andaba buscando la puerta con los ojos cerrados”, relata mientras hace el movimiento con sus manos como si avanzara tanteando lo que había frente suyo.

Ya habían transcurrido algunos minutos, no sabe cuantos. Rodrigo pensaba que nadie sería capaz de ayudarlo y prácticamente estaba entregado a su destino mientras seguía tratando de encontrar la puerta, pero ya sin fuerzas y ahora en medio de la sala. Sin embargo afuera, su cuñado se preparaba para entrar a buscarlo. Había escuchado sus gritos, así que mojó una frazada y abrió la puerta. Entró agachado al living, las llamas asomaban a ratos entre el humo negro, pero lo vio. “Walter, mi cuñado que me sacó, cuenta que cuando me encontró yo me estaba devolviendo”, explica Rodrigo.

¿Qué sentiste cuando se encontraron? ¿Qué pasó por tu cabeza cuando sentiste su mano?

Mmmm… ¡Era la mano de Dios ahí, la que estaba sacándome! Yo pensaba que nadie se iba a atrever a meterse a una casa con el fuego ya grande. La casa estaba consumida ya en la cocina, el baño (…) Según mi cuñado me vio gateando hacia el centro de la sala, así que yo creo que él entró agachado y me vio. Tiró a agarrarme y como yo andaba manoteando toqué su mano. Como que le pegué en el brazo (…) Cuando me tomó y me tiraron para afuera me dio un alivio, como una sensación de dar gracias a Dios, pero el ardor que tenía… ¡el dolor era…! Cuando pasó ese susto de que me iba a morir empezó el dolor.

¿Tienes problemas al recordar el incendio?

Después de que estuve hospitalizado pensé que iba a quedar soñando cosas, con pesadillas, pero no. Puedo contar lo que me acuerdo que viví. En el momento me pareció grave, pero no me marcó.

¿Sentiste en algún momento que ibas a morir?

Cuando llegué a la ventana y no podía salir, si. Ahí ya no me quedaban ganas de seguir. Como que estaba perdiendo todas las esperanzas de salir. Había intentado tantas veces salir, y no podía, que dije ya… esto se acabó acá.

¿Si el tiempo volviera atrás y despertaras nuevamente en ese mismo momento, qué harías distinto?

Haber salido por la ventana de la pieza sobre la cama y que la tenía a 50 centímetros de distancia. La puerta estaba a 3 o 4 metros. Pero para salir por la ventana solo necesitaba quitar el picaporte, tomar la manilla y abrir.

¿En la casa que construyes actualmente has aplicado algún aprendizaje del incendio?

La obra gruesa de la casa ya estaba construida antes del incendio, puertas y ventanas, pero lo que no voy a poner es defensas. Porque en la otra casa tenía rejas de defensa. Te ayudan para algo, pero en caso de emergencia no te ayudan para nada… No puedes salir por la ventana. Además ahora tengo dos puertas de salida… Una en la entrada y la otra en la cocina. Siempre estuvo considerada así, pero ahora lo agradezco. Ahora la casa es sólida y el segundo piso será de vulcometal. Además ahora tengo una alarma detectora de humo.

 

Comentarios del experto

Lo vivido por Rodrigo claramente es un evento extremo. Una situación en la cual se "ponen a prueba" todas las capacidades que tenemos los seres humanos para recuperarnos frente a un evento crítico. Durante mucho tiempo se pensó que vivir este tipo de situaciones era sinónimo de enfermar, de quedar "pegado" en el miedo, y desarrollar una serie de trastornos o enfermedades. Sin embargo, hoy se sabe que aun cuando una pequeña cantidad de afectados necesitará de apoyo profesional, la gran mayoría de las personas se recuperará espontáneamente y logrará retomar su vida después de un lapso de tiempo. Esta es la situación de Rodrigo, quien pese a lo impactante de su vivencia logró seguir adelante e incluso utilizar su experiencia como un aprendizaje en su nueva vida.

Si deseas ayudar a alguien que haya vivido una situación potencialmente traumática como la de Rodrigo, te recomendamos que puedas hacerlo utilizando un manual básico de Primeros Auxilios Psicológicos (PAP) que puedes encontrar disponible en el siguiente link

Equipo www.sochped.cl

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