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¿Cómo proteger la salud mental del personal que trabaja en emergencias y desastres?

Por Humberto Marín Uribe, Phd.
Socio SOCHPED

Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), el personal que trabaja expuesto a situaciones potencialmente traumáticas -como emergencias y deasastres- pueden experimentar reacciones emocionales graves las cuales podrían interferir con su capacidad de funcionar durante o después de los hechos. En el siguiente sitio http://www.cdc.gov/spanish/niosh/docs/2002-107_sp/ se detalla precisamente cuáles son los principales ámbitos en los cuales puede darse esta respuesta, precisando especialmente que -aun cuando habrá algunos que enfermarán- se trata en su mayoría de respuestas esperables ante situaciones propias del trabajo en emergencias. Por ejemplo, es esperable que después de una activación un bombero se sienta cansado, fatigado, frustrado o incluso con culpa frente al fallo de una misión, pero no esperado que por ejemplo este malestar interfiera violentamente en su vida normal o se prolongue más alla de un mes. En el mismo sitio se describen también algunas actividades y estrategias posibles de ser utilizadas por los integrantes de los equipos humanos que trabajan en emergencias y desastres.

Sin embargo, y más allá de algunas recomendaciones útiles en la etapa de respuesta con relación al evento, es importante tambien considerar todo el ciclo del manejo del riesgo para poder trabajar realmente en la disminución de la vulnerabilidad psicológica de estos equipos, a los cuales en la literatura se les puede encontrar como intervinientes, primeros en escena, first responders, emergencistas, etc.

Emergencistas1  USAR Chile EC 
 Contexto de trabajo de rescatistas en un desastre

Equipo USAR Chile desplegado en Ecuador
Fuente imagen: www.bomba18.cl


1. Programa reductor de vulnerabilidad psicológica para equipos humanos que trabajan en emergencias y desastres
Según la teoría de gestión de riesgos, éste puede ser administrado tanto en la amenaza como en la vulnerabilidad. Dado que en el personal que trabaja en emergencias y desastres no se puede gestionar completamente la amenaza (solo de manera parcial a través de turnos y tiempos de descanso, pues su misión justamente es prestar asistencia en eventos potencialmente traumáticos), la principal herramienta será gestionar su vulnerabilidad (Marín, 2005). Es así como aparecen los programas para reducir la vulnerabilidad psicológica ante situaciones potencialmente traumáticas. Por ejemplo, si para reducir la vulnerabilidad física frente a emergencias relacionadas con fuego dotamos a los bomberos de uniformes, es necesario también entregarles conocimientos, técnicas y experiencias que operen como un "uniforme psicológico" que les permita protegerse "psicológicamente" de los riesgos presentes. Esta condición no se aplica únicamente para bomberos, sino también para todos quienes trabajan expuestos a situaciones potencialmente traumáticas: policías, personal de atención médica prehospitalaria, voluntarios que trabajan en emergencias y desastres, etc.

A) La importancia de un programa
Cuando describimos estas actividades como un programa, hacemos especial referencia a algunas características que deben estar presentes en su preparación y ejecución. Ellas son: quien las ejecuta, con qué nivel de especialidad y cuando lo hace.

Debido a las características propias de la cultura organizacional de cada institución, debe ser la misma organización la que planifica, desarrolla y supervisa la ejecución de estas actividades, con una precedencia lógica que esté permanentemente presente desde el ingreso del futuro profesional que se desemepeñará en sus funciones. El programa debe ser algo transversal a todo el ciclo del desarrollo del recurso humano de la organización, y adaptándose a cada desafío vinculado a las diversas etapas del "desarrollo de carrera". Por ejemplo, como operador, como jefe de cuadrilla, como integrante de un sub-equipo especializado, como jefatura media, como directivo de la organización, etc.

Otra característica del programa dice relación con "cuándo" llevar a cabo cada actividad. Aun cuando ellas deben ser permanentes, se pueden dividir en conjuntos de actividades a realizar en tres tiempos distintos: antes, durante y después de que ocurra el evento potencialmente traumático. En este punto podríamos describir todas las etapas del ciclo del manejo para reducción del riego de desastres (prevención, preparación, planificación, respuesta, rehabilitación y recuperación), preferimos simplificarlo en las tres etapas que ya fueron señaladas y que a continuación serán descritas.

Central CBS  Ejercito 
Quienes no asistan físicamente a la emergencia también requieren ser incorporados dentro de los programas de ayuda. Imagen: Central de Alarmas de Bomberos de Santiago. Fuente imagen: Intendencia Metropolitana. Personal del Ejército participando en la etapa de respuesta ante desastres. Fuente imagen: www.ejercito.cl


B) Actividades en el ANTES
Se refiere a todas las acciones que pueden ser realizadas previo a la ocurrencia del evento potencialmente traumático, pero en miras de prepaprar a los equipos hacia un mejor desempeño y protección en dicha oportunidad. Básicamente, la preparación "del antes" comienza con los programas adecuados de reclutamiento que permitan una selección efectiva priorizando características y competencias predictoras de éxito en este grupo de equipos. En consecuencia, y aun cuando hayan muchos interesados en participar dentro de estos equipos, solo un grupo de ellos estará en disposición y forma para ser capacitado y afrontar adecuadamente las responsabilidades como integrante de un equipo de primera respuesta en emergencias y desastres.

Las siguientes actividades son la sensibilización, capacitación, el entrenamiento, la simulación y los simulacros, todas ellas acciones que entregarán los motivos, prepararán e instalarán un repertorio de comportamiento que ayudará a los equipos para responder ante las diversas situaciones a las cuales estará expuesto. Es necesario incorporar también contenidos relacionados con el cuidado y la protección psicológica tanto de sus futuras víctimas (por ejemplo, a través de la técnica de los Primeros Auxilios Psicológicos -PAP-), acciones de autoprotección (por ejemplo, a través de la comprensión del concepto de estrés, autovigilancia de salud mental, apoyo de pares y conocimiento de las diversas estrategias de afrontamiento ante el estrés), de protección de equipos (por ejemplo, a través de estrategias de liderazgo resiliente) y principios de ayuda en culturas distintas para equipos especializados que deban desemepeñarse en otras culturas o países bajo actividades de ayuda humanitaria internacional (por ejemplo, incluyendo contenidos como el Proyecto Esfera o las Guías de la IASC).

Como se puede apreciar, la cantidad de contenidos a impartir considera todo el ciclo del desarrollo del profesional de la emergencia y los diversos roles que éstos desempeñan. Ellos son solamente un ejemplo de las actividades que pueden -y deben- ser aplicadas con las respectivas adecuaciones culturales a todas las organizaciones que trabajan en emergencias y desastres.

Armada  SAMU FACH 2 
 Armada de Chile realizando operaciones de
búsqueda en Chañaral. Fuente: www.armada.cl
 Equipos del SAMU y FACH trabajando en conjunto
en evacuación aeromédica. Fuente: www.fach.cl


C) Actividades en el DURANTE

Una vez ocurrido el evento potencialmente disruptivo (vale decir en la etapa de respuesta), no son muchas las cosas que se pueden planificar, sino más bien es el tiempo de ejecutar lo ya planificado. Dado que una emergencia nunca será igual que la otra, lo que queda en este momento es colocar en práctica las acciones entrenadas en la etapa previa, ya sean de PAP, Guías de la IASC y/o entrenamiento de "psicología aplicada a emergencias" en general. Para misiones de larga duración puede ser útil la estrategia de apoyo de pares (la cual será mucho más efectiva cuando es instalada desde al momento ANTES) o las funciones propias de un "oasis de intervinientes". Este concepto se refiere a un espacio en el cual se promueve un conjunto de actividades que permiten a los participantes de los equipos de emergencias y desastres tomar momentos de descanso, desconectarse del evento en el cual trabajan, gestionar sus tiempos de ocio, mantener una adecuada alimentación y otras instancias para fomentar el desarrollo de adecuadas estrategias de afrontamiento. Se debe fomentar la auto y hetero vigilancia que permitirá, por ejemplo, identificar a aquellos emergencistas que requieran de ayuda específica.

Otro tipo de actividades que pueden ser realizadas en este momento corresponden a sesiones de psicoeducación relacionadas con eventos potencialmente traumáticos, respuestas de estrés y cuidados para poblaciones especiales (por ejemplo, niños, ancianos, enfermos crónicos, etc.). También pueden ser útiles estrategias de apoyo a las familias de los intervinientes, a los medios de comunicación involucrados, sesiones de Primeros Auxilios Psicológicos, etc.

D) Actividades en el DESPUÉS
Aun cuando la mayoría de las actividades deberían ser desarrolladas antes que ocurra la emergencia, existe un conjunto de ellas especialmente diseñadas para cuando ya haya ocurrido bastante tiempo de finalizado el evento. Ello debido a que existirá un grupo de emergencistas que sí se verán psicológicamente afectados por situaciones potencialmente traumáticas. Para ellos, es necesario contar con actividades de identificación precoz (basada en auto y hetero ayuda) y derivación individual especializada. Muchas organizaciones tienen dentro de sus sistemas los debidos mecanismos de recuperación clínicos entrenados, lo cual se ve como una ventaja. Por ejemplo, la Policía Nacional de Colombia tiene un sitio disponible de ayuda para salud general que incluye una sección de salud mental (link).

Sin embargo, no es condición necesaria u obligada el tenerlo. No se trata de hacer un "cambio de giro" de la Institución hacia "servicios de recuperación psicológica", sino que existe un punto medio suficientemente adecuado donde la organización realiza una adecuada derivación, seguimiento, apoyo y supervisión del estado de avance y evolución del funcionario. A este respecto es importante que la derivación sea realizada hacia profesionales de la salud mental que se encuentren especializados en trauma y recuperación post-traumática, con experiencia en equipos de primera respuesta o de emergencistas. La especialización en trauma entregará al equipo psicoterapéutico las herramientas (principalmente EMDR y Terapia Cognitivo Conductual) necesarias para recuperar a los afectados, mientras que su experiencia en el trabajo con emergencistas ayudará al contexto, sentido y aproximación profesional hacia la cultura organizacional del afectado. A este respecto, las estrategias de farmacoterapia solo operan como un ayudante de la psicoterapia (Goldmann & Galea, 2014). En palabras simples, la psicoterpia es la que sana, mientras que la farmacoterapia es la que permite su éxito.


2. De regreso en el cuartel...

Algo que es extremadamente importante es no obligar a que los emergencistas hablen acerca de lo que les sucedió, ni tampoco obligarlos a participar en alguna "sesión de grupo" una vez finalizada la emergencia. Tampoco deben participar en sesiones de terapia, ni menos con alguien que no se encuentre entrenado en trauma o con experiencia comprobable en recuperación traumática de emergencistas. Los afectados por este tipo de eventos no son necesariamente enfermos, no son pacientes ni necesitan obligatoriamente terapias. No se recomienda utilizar técnicas como el debriefing psicológico debido a que existe evidencia suficiente para sostener que puede causar más daño a quienes participen en sus sesiones, básicamente porque en ellas se obliga (por la metodología de la sesión o por "presión social" del equipo) a la persona a hablar y recordar detalles de lo ocurrido. Es cuantiosa la bibliografía que señala esto; en esa misma linea la Organización Mundial de la Salud (WHO) ha generado hace años una alerta muy explícita al respecto que puede ser revisada aquí. Otras páginas de emergencistas a lo largo del mundo recomiendan lo mismo aquí, mientras que otras muchas publicaciones y estudios apoyan la recomendación de no usar esta técnica aquí.

En consecuencia, y como alternativa al desarrollo de actividades de ayuda y apoyo inmediato a los afectados, es que Hobfoll y otros autores en el año 2007 proponen cinco elementos que deben estar presentes en toda actividad que busque ayudar y orientar a los afectados psicológicos por eventos potencialmente traumáticos. Ellos son el brindar calma, seguridad, auto y heteroeficacia, conexión con redes y fomentar la esperanza (Hobfoll et. al, 2007).

Patrullaje PDI IQQ  Carabineros Pajaritos 
Funcionarios de la Policía de Investigaciones de Chile (PDI) en la Región de Tarapacá. Fuente: Revista institucional "Detective" en www.policia.cl Procedimiento realizado por Tenencia Pajaritos de Carabineros, policía uniformada Chilena. Fuente: www.soychile.cl 

En conclusión, los equipos de emergencistas se encuentran permanente expuestos ante situaciones potencialmente traumáticas. Aun cuando la gran mayoría de ellos podrá hacerle frente utilizando adecuadas estrategias de afrontamiento, una parte importante podría requerir ayuda profesional específica. Por tanto, el disponer de programas de apoyo psicosocial ya no es una elección, sino una necesidad. Deben fomentarse programas para la reducción de vulnerabilidad psicológica, los que a través de un conjunto de actividades que con énfasis "en el antes", pero incluyendo actividades "durante" y "después", proteja a quienes se responsabilizan por cuidar de nosotros ante emergencias, desastres y catástrofes.

 

3. Referencias

  • Goldmann E., Galea S. (2014). Mental health consequences of disasters. Annu Rev Public Health;35:169-83.
  • Hobfoll S. E, Watson P, Bell C. C, Bryant R. A, Brymer M. J, Friedman M. J, et al.(2007) Five essential elements of immediate and mid-term mass trauma intervention: Empirical evidence. Psychiatry;70:283–315.
  • Marín, H. (2005). Psicología de la emergencia: Reducción de vulnerabilidad psicológica. Cuadernos de Crisis, Num. 4, Vol. 1. Disponible en http://www.cuadernosdecrisis.com/docs/2005/num4vol1-2005.pdf

 

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